En Octubre de 2017, el gobierno anunció que subirían los impuestos internos a productos “no saludables”, entre ellos las bebidas alcohólicas. El anuncio disparó el rechazo de la industria vitivinícola, la cual plantea que estas bebidas poseen efectos benéficos para la salud. Finalmente, el aumento nunca se implementó.

Ahora bien, ¿cuál es la evidencia científica acerca de este debate?

El aumento del precio de las bebidas alcohólicas es efectivamente una de las opciones de intervención sugeridas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)  para reducir el uso nocivo de alcohol, el cual ocupa el tercer lugar entre los principales factores de riesgo de muerte prematura y discapacidad a nivel mundial.  Por otro lado, el consenso de las entidades sanitarias es que el vino tiene efectos benéficos moderados para las enfermedades cardiovasculares, pero sólo cuando su consumo se da en forma baja (una bebida o trago estándar por día para los varones, y menos de media bebida estándar al día para las mujeres)2 y sólo en los que tienen entre 40 y 70 años. La OMS aclara que por fuera de esos estrechos límites todo consumo es riesgoso para salud.

Las prácticas reales de consumo de alcohol de los argentinos son muy diferentes a las que la OMS señala como benéficas.

Desde el Instituto Ferreyra, los grupos de investigación liderados por los Dres. Molina y Pautassi han realizado valiosos aportes al estudio de estas problemáticas. Por ejemplo, han indicado que no existe un umbral en el cual el consumo de alcohol en el embarazo no traiga riesgos para el feto, y también han dado evidencia científica que ratifica que se debe tratar de demorar lo más posible el inicio del consumo de alcohol en los menores de edad.

A su vez, el grupo del Dr. Pautassi colabora en investigaciones con jóvenes universitarios de Córdoba Capital (lideradas por la Dra. Pilatti, de Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba), las cuales indicaron que los mismos consumen unos 9 tragos estándar de alcohol cada vez que toman. Un 60% de estos estudiantes toma unos 6-7 tragos por ocasión de consumo y un 40% consume 4-5 tragos juntos en dos horas o menos, al menos  una vez por mes.

Entonces, existe la posibilidad que el consumo de alcohol tenga efectos positivos, pero en la práctica esa posibilidad se vuelve irreal.

Esto nos permite concluir que el consumo de bebidas alcohólicas es una conducta que trae consecuencias sanitarias graves para la sociedad en su conjunto y que, entre otras medidas, ampliar la carga impositiva sobre las mismas es una medida recomendable y basada en la evidencia.

*Un trago o medida estándar contiene 14 gramos absolutos de alcohol y es la cantidad que se encuentra habitualmente en una lata de cerveza, un vaso de vino licor o en un vaso de bebida blanca o espirituosa (whisky, ginebra, ron, etc.).

Fuentes:

1 Organización Mundial de la Salud, 2010. Estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol ISBN: 978 92 4 359993 9. Disponible en http://www.who.int/publications/list/alcohol_strategy_2010/es/

2. Pilatti A, Read JP, Pautassi RM (2017). ELSA 2016 cohort: Alcohol, tobacco, and marijuana use and their association with age of drug use onset, risk perception, and social norms in Argentinean college freshmen. Frontiers in Psychology. doi: 10.3389/fpsyg.2017.01452. Disponible en https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2017.01452/full

3. Cullere M, Macchione AF, Haymal B, Paradelo M, Langer MD, Spear NE, Molina JC. (2015). Neonatal sensitization to ethanol-induced breathing disruptions as a function of late prenatal exposure to the drug in the rat: modulatory effects of ethanol’s chemosensory cues. Physiol Behav. 2015 Feb; 139:412-22.

4. Wille-Bille A, de Olmos S, Marengo L, Chiner F, Pautassi RM. (2017). Long-term ethanol self-administration induces ΔFosB in male and female adolescent, but not in adult, Wistar rats. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. 2017 Mar 6;74:15-30

 

Categorías: NotasNovedades